No pretendo ser redundante en el tema. Simplemente me gustaría exponer las últimas experiencias relacionadas con las compañías telefónicas. En este blog ya están expuestas mis malas experiencias con el ADSL de Vodafone (1 y 2). Respecto a este tema, simplemente recordar que desde finales de Febrero de 2009 solicité un cambio de domicilio para el ADSL de Vodafone, ya que me trasladaba de casa, y aún hoy, a 12 de mayo, es decir, casi tres meses después, no tengo ADSL en casa, ni tampoco una explicación ante tanta demora. Esto en cuanto a los problemas…
Ahora bien, la cosa pinta de otra manera cuando tú lo que pretendes es contratar o simplemente informarte de un servicio nuevo. Fue lo que le pasó a mi padre con Orange.
Un día recibe una llamada de un comercial de Orange. Pretende informarle del ADSL. Mi padre, un poco hastiado del alto precio de Telefónica, le confirma que quiere informarse de los productos que está promocionando. Como ya todos sabemos… (de hecho estamos cansados de saberlo) cuando uno recibe una de estas promociones, y más si es por teléfono, la vida es de color de rosa, los problemas no existen, y cada día es una oportunidad nueva para descubrir lo maravillosa que puede ser la vida con el tan “imprescindible producto”.
Llegado un momento, el operador pide permiso a mi padre para poder grabar la conversación. Mi padre, debido a la insistencia, accede. Y aquí llega el kit de la cuestión: “Estaría entonces usted, Don …., interesado en probar nuestro producto” Mi padre, inocente de él, y creyente en la buena voluntad de un mundo comercial sin escrúpulos, responde afirmativamente, aunque señala que antes, le gustaría que todas las características y condiciones de la promoción le fueran enviadas por escrito para estudiar la oferta…
Lo siguiente que sabemos es que a los tres días mi padre se queda sin línea telefónica, internet e imagenio. Mi padre, que para nada se acordaba de la llamada telefónica del otro día, llama al servicio técnico de Telefónica para preguntar cuál era el problema del servicio. Desde Telefónica se le informa que una compañía, con la autorización expresa de él, había solicitado el cambio de compañía telefónica, y que por lo tanto, los servicios contratados con Telefónica procedían a ser dados de baja.
“Autorización expresa”… ¡¡sin firma por ningún lado!!. Simplemente una conversación grabada, y muy ambigua en cuanto al contenido de la misma. Desde Telefónica se le informa que para volver a dar los servicios con ellos mi padre debería hacer un escrito refutando el cambio de compañía, y explicando que no ha autorizado dicho cambio de compañía. Dicho escrito se tenía que hacer llegar por fax.
Es decir, y es lo que me hace gracia, para volver a dar los servicios de Telefónica ya no vale una conversación grabada pidiendo explicaciones. Ya no les vale una autorización en el acto, ni te vuelven a dar los servicios de alta en ese mismo momento. Sino que habría que esperar hasta que el recurso se resolviera entre las dos compañías implicadas… Mientras tanto tú sin teléfono, y sin el resto de servicios.
Absolutamente indignante la desprotección total de consumidores y usuarios ante estas actuaciones. Que alguien me explique, si en vez de una persona de 50 años, en activo y con sus facultades mentales plenas, lo coge un jubilado, una persona con Alzheimer, etc…
Que alguien me explique por qué una conversación telefónica sirve para contratar un servicio que conlleva una domiciliación bancaria, y sin embargo para solicitar una baja, que es simple y llanamente dejar de prestar un servicio, nos exigen vueltas y vueltas en los call center, solicitudes escritas, etc…
Es decir, una empresa solicita mi baja, en este caso Orange, y no hay ningún problema de que sea una conversación grabada. En cambio, yo, que me represento a mí mismo, quiero solicitar una baja y me tengo que pelear con media compañía hasta conseguirlo.
